domingo, 6 de mayo de 2018

Nocturno op. 68

Mi madre, al comienzo del otoño, me ofreció
una sábana que yo había usado en mi juventud y
que estaba bordada con mi nombre.

Lo hizo sin pensar que, entre los hilos de la
trama de ese pedazo de tela se escondían los
recuerdos de aquel tiempo, tan lejano y tan corto,
del amor:


La primavera


La humedad del río


Los puentes





La ventana...


La noche









Ahora ella se ha ido
Se la llevó el frío,
el invierno,
la oscuridad,
estando la luna grande,
fantasmal en cuarto menguante.





lunes, 8 de enero de 2018

Me quieren anochecer


sobre textos de Alejandra Pizarnik
























he dado el salto de mí al alba
he dejado mi cuerpo junto a la luz
y he cantado la tristeza de lo que nace




































 ahora
en esta hora inocente
yo y la que fui nos sentamos
en el umbral de mi mirada

































 


explicar palabras de este mundo
que partió de mí un barco llevándome





































que nada es posible        
ya lo sabían los que inventaban lluvias
y tejían palabras con el tormento de 
la ausencia         





































recibe este amor que te pido,
recibe lo que hay en mí que eres tú




























  








tú haces el silencio de las lilas que aletean
en mi tragedia del viento en el corazón


































dama pequeñísima
moradora en el corazón de un pájaro
sale al alba a pronunciar una sílaba
no




































aprenderé a dormir
en la memoria de un muro



































me quieren anochecer, me van a morir
ayúdame a no pedir ayuda    































soy tu silencio,            
puesto que sólo soy noche,
puesto que toda noche de mi vida
es tuya       













ayúdame a escribir
el poema más prescindible
el que no sirva ni para
ser inservible
ayúdame a escribir palabras
en esta noche en este mundo

                        Alejandra Pizarnik

domingo, 8 de octubre de 2017

Madera de balsa

Han venido conmigo.
Ocupan la pared situada sobre mi cama.
Unas prefieren agruparse de una manera equilibrada sobre una caja rectangular.
Otras eligen hacerlo en composiciones libres y aladas.
Pero todas, para hablarme, emplean el lenguaje del color y de la forma.
Las combinaciones entre ellas, de las que tomo nota mediante pequeños dibujos, pueden durar muchos días, pero a veces, algunas parecen cansarse, y aunque son muy ligeras, se dejan llevar por el peso de la gravedad cayendo al suelo suavemente, sin estridencias. Entonces comprendo que es el momento adecuado para buscar otras afinidades.
Estoy hablando de un sencillo juego con tablas de madera.
Tablas que me van ayudando a evitar naufragios tan propios del verano.

Agosto 2017












martes, 6 de junio de 2017

Diario de un poeta

Sobre textos de Diario de un poeta reciencasado, de Juan Ramón Jiménez



LXXI

FELICIDAD

¿Subterráneo? ¿Taxi? ¿Elevado? ¿Tranvía? 
¿Ómnibus? ¿Carretela? ¿Golondrina?
 ¿Aeroplano? ¿Vapor?... 
No. Esta tarde hemos pasado
 New York ¡por nada! en rosa nube lenta.







XLIV

¡NO!

El mar dice un momento que sí, pasando yo.
Y al punto, que no, cien veces, mil veces, hasta el más lúgubre infinito.
No ¡no! ¡¡no!! ¡¡¡no!!!, cada vez más fuerte, con la noche...
Se van uniendo las negaciones suyas, como olas,
-¡no, no, no, no, no, no, no, no, no, no!- 
y, pasado todo él, allá hacia el este, 
es un inmenso, negro, duro, y frío ¡no!






CXXX

"ME SIENTO AZUL"

¡Qué gusto poderlo decir sin que a nadie le extrañe, aunque le fastidie! Azul, sí... (...) ¡Qué gusto! "Me siento azul" (...) No, no hay que matar la pasión de ánimo, mala o buena que sea. Hay que dejarla libre, hasta que ella quiera ¡que ya querrá!, como yo me dejo hoy, azul, estar y nombrarme azul en esta New York verde, con agua y flores de mayo.






CCIV

ORILLAS NOCTURNAS

Un campo muy bajo, casi sin campo, terroso, gris, seco. Un cielo muy alto, cielo sólo, blanco. Un gran olor a heno, áspero abajo, purísimo arriba. ¿Se van a separar la tierra y el cielo?... Grillos y estrellas, enredados, atan el paisaje.